Dr. David Oschilewski Lucares
 


 

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A continuación usted podrá informarse sobre algunos temas frecuentemente consultados.
                         
           



 
Acné

l ¿Qué es el acné?

 

El acné es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel, muy común, que compromete áreas con mayor cantidad de folículos pilo-sebáceos (rostro, pecho, espalda), principalmente en adolescentes, generando el acné vulgar que es el subtipo más frecuente.

 

l ¿Porqué se produce?

 

El acné se inicia cuando las glándulas sebáceas de la piel son estimuladas hormonalmente produciendo una oleosidad en mayor cantidad y químicamente distinta, en paciente genéticamente susceptibles. Además, existe una alteración a la salida del conducto de estas glándulas que lleva a su obstrucción. Ambos hechos hacen que se comiencen a llenar la glándula y su conducto, llevando en algunos casos a su ruptura e inflamación posterior. Finalmente, esta acumulación excesiva de sebo puede sobre infectarse, generando lesiones mayores y pustulosas.

 

l ¿Cuales son sus causas? 

 

Las causas no están totalmente esclarecidas. En el caso de los adolescentes hay una predisposición genética en conjunto con el inicio de la producción hormonal de la pubertad. En la mujer adulta pueden haber disturbios hormonales, responsables del acné tales como tumores y ovarios poliquísticos. Existen casos donde el uso de productos faciales no adecuados lleva a una obstrucción de las glándulas sebáceas, desencadenando el proceso.

 

l ¿Influye la alimentación en el acné?

 

Actualmente se ha podido establecer cierta relación con las alimentaciones muy ricas en hidratos de carbono de rápida absorción, tales como los contenidos en chocolates, manjares, dulces, pasteles entre otros, que llevan al organismo a trabajar con mayores niveles de insulina de forma permanente, y por esta vía indirectamente se estimularía el desarrollo de acné en algunos casos.

 

l ¿Es necesario el tratamiento?

 

Si bien el acné no es una enfermedad potencialmente fatal o grave en términos generales, el gran problema radica en las consecuencias que puede tener en la apariencia de quien lo presenta. El riesgo de desarrollar cicatrices y manchas es muy alto, siendo en muchos casos causa de baja autoestima y dificultad en el normal desarrollo y socialización, principalmente en adolescentes. Es por ello que es importante realizar el tratamiento de forma oportuna para evitar las secuelas físicas y psicológicas asociadas.

 

 

l ¿Cómo se trata?

 

El arsenal terapéutico actualmente disponible es bastante amplio. Pueden utilizarse numerosos productos, pero la base del tratamiento radica en el control de la producción de sebo de las glándulas sebáceas, desobstruir conductos de dichas glándulas, desinflamar las lesiones activas y controlar la infección generalmente asociada. Por ello, lo fundamental radica en la adecuada combinación de productos, que variará según cada paciente en particular, pudiendo ser utilizados tratamientos tópicos (aplicados directamente sobre la piel), sistémicos (ingeridos) o procedimientos asociados, tales como desobstrucción, peelings, entre otros. En definitiva, el manejo de los pacientes debe ser muy individualizado, dinámico y requerirá perseverancia en el tiempo para obtener los resultados esperados.

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Rosácea

l ¿Qué es el la Rosácea?

 

La rosácea es una enfermedad inflamatoria crónica de la cara que se caracteriza por el enrojecimiento, ardor y molestias asociadas en la zona central del rostro, principalmente en los sectores de los pómulos y nariz, de forma intermitente, asociado a ciertos estímulos.

 

 

l ¿En quienes es más frecuente?

 

En Chile se trata de un cuadro clínico bastante frecuente, debido a la importante migración europea en el pasado y también al clima frío y seco en gran parte del país. En general comienza en la tercera década (pudiendo ser un poco antes también) llegando a su máxima frecuencia entre la 5° y 6° décadas de vida, siendo más frecuente en mujeres y en personas de piel clara.

 

l ¿Cómo se manifiesta?

 

Su comienzo es de forma insidiosa, generalmente con una leve exacerbación de la rubicundez facial que existía frente a algún estímulo previamente. Posteriormente, comienza a haber leve enrojecimiento y ardor en las zonas de nariz y pómulos de forma más prolongada frente a estímulos cada vez menores. Gradualmente este enrojecimiento y molestias empiezan a hacerse más persistentes e intensas, dando paso en el tiempo a las “arañitas vasculares” en dichas áreas. También pueden ir agregándose granitos rojos mayores (pápulas) y también pústulas, fruto de una inflamación cada vez mayor y persistente. En algunos casos estas lesiones pueden juntarse generando grandes molestias. Existen algunos casos, principalmente en hombres, donde zonas como la nariz, mentón o entrecejo, aumentan de volumen tomando aspecto como de “morrón”, llamadas formas fimatosas.

 

l ¿Porqué se produce?

 

Es una enfermedad en que existen varios elementos en conjunción. En primer lugar, los capilares, que son los vasos sanguíneos más pequeños y superficiales de la piel, presentan una sensibilidad genéticamente determinada frente a determinados estímulos. Producto de la acción estos últimos, las paredes de los capilares se dilatan por un tiempo variable, dando el aspecto enrojecido al rostro, para luego volver a su diámetro original. Cuando este fenómeno se repite de forma crónica, los capilares pierden finalmente la capacidad de retornar a la normalidad, hecho que clínicamente se manifiesta como enrojecimiento persistente y aparición de la “arañas vasculares”. Pero además de esto, puede generarse una inflamación alrededor de los capilares, que puede hacerse más profunda, generando las pápulas (granitos rojos sobre levantados), indicando mayor severidad de la enfermedad. Finalmente, se agregan algunos factores infecciosos, tales como la presencia de Demodex foliculorum, un ácaro que habitualmente reside en la piel, pero que en este tipo de paciente prolifera abundantemente generando aún más inflamación. De todas formas estas son solo algunas nociones de lo que ocurre, pues aún quedan muchas interrogantes y líneas de investigación en la actualidad.

 

l ¿Cuales son los estímulos  más asociados con el desencadenamiento de brotes?

 

-       Exposición solar

-       Calor o frío muy intenso, o cambios bruscos de temperatura

-       Alimentos muy condimentados o calóricos

-       Líquidos muy calientes

-       Medicamentos (corticoides, agentes vasodilatadores)

-       Corticoides tópicos

-       Tabaco y alcohol

-       Ansiedad y estrés

 

l ¿La Rosácea tiene tratamiento?

 

Desde luego que . Existen algunos mitos versados en la misma Internet, donde malas experiencias se transforman en aseveraciones categóricas en relación contraria. Es muy importante tener presente que de todas formas es un tratamiento que requiere de tiempo, perseverancia y que es muy dinámico, pues el rostro irá cambiando de acuerdo a la respuesta en particular, por lo cual son necesarios controles cada cierto tiempo. Las medidas específicas son individualizadas caso a caso, debido a la intensidad del cuadro y características de la piel de cada paciente.  Existen productos específicos de limpieza, protección solar, cremas médicas específicas, remedios orales y tecnología aplicada, siendo muchas veces necesaria la combinación entre estas distintas medidas para un resultado exitoso.

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Fotoprotección Solar


l ¿En qué consiste?

 

La fotoprotección es un concepto que va más allá de la simple aplicación de un “bloqueador solar”. La fotoprotección consiste en una serie de cuidados que deberán ser tomados en conjunto con la finalidad de proteger a la piel de la cada vez más dañina radiación solar.

 

l ¿Para qué sirve fotoprotegernos?

 

Son diversos los beneficios que estas medidas traerán. De forma más inmediata se evitarán las molestas y dolorosas quemaduras solares, que como toda pérdida de barrera cutánea, presenta el riesgo de eventuales complicaciones infecciosas. Además se evita el riesgo de manchas oscuras en la piel secundarias a este tipo de daño. De forma futura, es donde más se ha investigado. Fruto de esto, se conoce que el daño acumulativo del sol puede llevar al desarrollo de neoplasias cutáneas malignas en las siguientes décadas de vida. El daño solar crónico también lleva a una apariencia más desgastada de la piel de forma más prematura, afectando muchas veces la autoestima de las personas, con la presencia de arrugas superficiales y profundas, piel acartonada, diversos tipos de manchas y desarrollo en ocasiones de tumores.

 

l ¿Qué medidas debo tomar para una mejor fotoprotección efectiva?

 

En primer lugar, lo más conocido es la aplicación de filtro solar en las áreas expuestas al sol. Esto generalmente incluye rostro, cuello, pecho, manos y antebrazos. No olvidar áreas de gran importancia como son las orejas, y en personas con algún grado de calvicie, en cuero cabelludo también. La aplicación debe realizarse tanto en verano como en invierno, ya sea en días con sol o nublados, pues la radiación solar pasa de todos modos por la atmosfera. Lo ideal es generar una costumbre, en la cual es conveniente que antes de iniciar las labores diarias realizar la aplicación del filtro solar. Es importante la re-aplicación al principio a los 20 minutos después de la primera aplicación, para luego durante el día hacerlo cada 3 a 4 horas, pues la acción de una aplicación no dura todo el día. En caso de baños de piscina o de mar, al cabo de estos es importante la volver a aplicarlos. Si existe alguna enfermedad dermatológica previa o dependiendo de la edad, podrán ser indicados filtros más específicos de acuerdo a su necesidad, por lo que una orientación por especialista puede ser recomendable.

 

Además, evite en lo posible la exposición solar directa entre las 11:00 hrs AM y las 16:00 hrs PM, principalmente en primavera y verano, pues en estos momentos la radiación incide con mayor fuerza de forma más perpendicular. Buscar la sombra de árboles, toldos y techos.

 

La protección de ojos, con anteojos de sol con filtros UV, también es una medida recomendable a seguir. La delicada anatomía del aparato ocular requiere de esto, pues existen diversas estructuras que pueden ser afectadas al ser expuestas crónicamente al sol. La recomendación de protección tanto en verano como invierno sigue válida en este punto. Además usar sombreros con ala ancha también contribuirá en este sentido. En general la ropa oscura (azul, verde o gris), seca, de trama compacta, mangas largas y pantalones largos otorgan también una protección adicional.

 

El uso de cremas hidratantes faciales y corporales de forma habitual también auxiliará en la protección de la piel. Antes y después de la exposición solar ayudará a reparar el daño por la pérdida aumentada de hidratación. Además, muchos productos traen en su formulación elementos antioxidantes y anti-inflamatorios, todo lo cual potencia su función de regeneración y restauración de la barrera cutánea. La ingestión de una mayor cantidad de líquidos, tanto agua como jugos de frutas naturales, contribuirá también a una mejor calidad de la piel.

 

Nunca utilice fuentes artificiales de radiación ultravioleta como solarium, pues su asociación con un mayor riesgo de cáncer cutáneo es clara. De hecho en varios países ya están prohibidos.  No exponer a niños menores de dos años directamente al sol.

 

Finalmente, si presenta una herida que no cicatrice, una mancha, lunar o cualquier lesión en piel que cambie de aspecto, pique o sangre, consulte con dermatólogo debidamente certificado.

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Psoriasis


l ¿Qué es la Psoriasis?

La Psoriasis es una enfermedad inflamatoria, NO CONTAGIOSA, que compromete casi al 2% de la población, pudiendo tener un gran impacto en la calidad de vida de los pacientes. Afecta tanto a hombres como a mujeres, y puede aparecer a cualquier edad.

 

l ¿Cual es su causa? 

 

Actualmente existe numerosa información científica al respecto. Se considera una enfermedad inflamatoria-inmunológica debido a que en su génesis participan diferentes células y mediadores inmunológicos que llevan a que se ubique bajo la piel un proceso inflamatorio que lleva al desarrollo de las lesiones cutáneas. Existe una predisposición genética, donde antecedentes familiares de la enfermedad marcan un mayor riesgo de desarrollarla. Sin embargo, la influencia del stress en el desarrollo de esta patología es significativo.

 

l ¿Cómo se puede presentar?

 

Existen muchas formas de presentación de la enfermedad. La más común es la presencia de lesiones en placa enrojecidas, con relieve y descamación en su superficie. Se ubican habitualmente en codos, rodillas, espalda y cuero cabelludo, pudiendo tener diferentes tamaños y formas. En algunos otros casos pueden ser extensos y generalmente acompañados de picazón.

 

Ahora, estudios recientes demuestran que la enfermedad puede ir mucho más allá del compromiso de piel. Articulaciones y uñas pueden ser afectadas, y los casos extensos implican un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Por ello su diagnostico y seguimiento debe ser realizado por médicos debidamente certificados para ello.

 

l ¿Existe tratamiento? ¿Tiene cura?

 

Este es un punto muy importante. Existe en la población general la opinión de que no hay cura, y por ende se asocia automáticamente a que no hay tratamiento. Esto es muy importante desmentirlo categóricamente. Si bien no hay una cura definitiva debido a que se trata de una enfermedad inflamatoria crónica, esto no quita el hecho que no existan tratamientos disponibles para mejorar la calidad de vida de los pacientes. También es muy importante tener presente que es una enfermedad de carácter fluctuante, con periodos de mayor actividad, alternados con momentos asintomáticos. Por ende la clave está en la indicación adecuada para cada etapa, intentando mantener los periodos sin lesiones por el mayor tiempo posible.

 

Las medidas terapéuticas específicas dependerán del subtipo clínico de la enfermedad, recursos disponibles y preferencias de los pacientes, existiendo distintas opciones tales como tratamiento tópico, exposición a fracciones específicas de luz ultra violeta (fototerapia), medicamentos orales e inyectables. Por todo ello el tratamiento y seguimiento deben ser realizados por médicos debidamente certificados y comprometidos con su salud.

 

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Onicomicosis - Micosis de las uñas


l ¿Qué es la Onicomicosis?

 

La Onicomicosis es la infección del aparato ungueal causada por hongos. Es una afección muy frecuente, pudiendo afectar tanto las uñas de las manos como de los pies, siendo estas últimas lo más habitual. Existen distintos tipos de especies de hongos que pueden causar este problema, estando estos distribuidos ampliamente en nuestro entorno.  

 

l ¿Quien puede presentar una micosis de este tipo?

 

La Onicomicosis puede afectar a personas de cualquier edad, pero la prevalencia va a variar de acuerdo al rango etáreo, aumentando ostensiblemente con la edad. A partir de los 60 años se observan la mayoría de los casos, mientras que en adultos jóvenes y adolescentes es menos frecuente, siendo muy raro en edades infantiles.

 

l ¿Existe algún factor que aumente el riesgo de presentarla?

 

En algunos casos el daño o trauma que pueda presentar la uña, producto de alguna actividad física, manipulación excesiva con fines cosméticos, golpes, entre otros factores, pueden generar una alteración en la estructura de la uña, lo cual puede ser aprovechado por algunas especies de hongos para invadir el aparato ungueal. Algunas enfermedades dermatológicas que cursan con resequedad y daño de las palmas y plantas, pueden favorecer este tipo de micosis.

 

En otros casos, la presencia de ciertas enfermedades sistémicas que cursen con una baja en general de las defensas, tales como diabetes mellitus o anemias, pueden favorecer la afectación de las uñas.

 

l ¿Cómo se presenta este tipo de enfermedad?

 

Existen varias formas de manifestarse. Algunas de las formas más frecuentes son:

 

1) Despegamiento del borde libre: la uña se despega de la piel por debajo de ella, generalmente se inicia en los ángulos anteriores, quedando hueca por debajo. Puede haber acumulación de material en su parte inferior y sufrir un cambio de coloración. Es la forma clínica más habitual. 

 

2) Aumento de la espesura de la uña, quedando endurecidas y gruesas. Esta forma puede acompañarse a veces de dolor y llevar al aspecto de uña en garra.

 

3) Leuconiquea: o manchas blanquecinas en la superficie de la uña.

 

4) Destrucción y deformidad: La uña queda frágil, quebradiza y se rompe en las porciones anteriores, quedando deformada. En casos de larga data, los hongos pueden llegar a la matriz, que es la fabrica de la uña, pudiendo llevar a una alteración desde su origen.

 

5) Paroniquea: El contorno de la uña queda inflamado, sensible y enrojecido, afectando el crecimiento de la uña, que crece ondulada y con alteraciones en su superficie.

 

l ¿Cómo se diagnostica esta enfermedad?

 

La Onicomicosis debe ser evaluada idealmente por un dermatólogo certificado, pues no todas las alteraciones en las uñas se deben necesariamente a hongos. Existen diagnósticos diferenciales importantes, como tumores benignos y malignos que requieren una evaluación más detallada. Una vez excluido lo anterior, lo ideal es intentar identificar la especie de hongo responsable por el cuadro clínico, por lo que es necesario un examen micológico directo y cultivo de las uñas afectadas. Estos exámenes deben ser tomados por personal debidamente capacitado y el resultado en general se demora entre 3 a 4 semanas. Algunas veces este examen puede salir negativo, lo cual no descarta micosis, debido a que a medida que transcurre el tiempo los hongos penetran a mayor profundidad y lo que queda en la superficie es solo daño. Por ello la evaluación dependerá según cada caso.

 

l ¿Cómo se debe tratar?

 

Una vez establecido un correcto diagnóstico, la forma de tratamiento dependerá de varios factores, entre ellos: especie de hongo detectado, grado de compromiso de la uñas, edad y co-morbilidades del paciente, entre otros.

 

Existen diversos medicamentos antifúngicos para las distintas especies de hongos, debido a que la sensibilidad de estos últimos varía según la especie. Cabe destacar que los fármacos más nuevos desarrollados en la actualidad han permitido un tratamiento más efectivo y seguro, permitiendo que un número mucho mayor de pacientes sea beneficiado. Además, se han incorporado formulaciones especiales, para aplicación tópica, con excelentes resultados.

 

Por todo ello, el tratamiento bien controlado de las micosis de las uñas ofrece actualmente excelentes resultados, por lo que todas las personas que la padecen tienen la alternativa de mejorar este problema.

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Toxina Botulínica


l ¿Qué es la toxina botulínica?

 

La toxina botulínica es una sustancia proteica producida por la bacteria Clostridium botulinum, la cual provoca una relajación muscular mediante bloqueo de la sinapsis de las terminaciones nerviosas hacia un músculo determinado.

 

l ¿Para qué sirve?

 

En medicina, ya viene siendo usada desde los años 80 para el tratamiento de enfermedades neurológicas y oftalmológicas, en las cuales existe una contracción muscular no controlada o exagerada (blefaroespasmo, estrabismo, bruxismo, espasmo faciales). La utilización para fines estéticos se inicia en la década de los 90, mediante los trabajos originales de Alastair Carruthers (dermatólogo) y Jean Carruthers (oftalmóloga), con las primeras publicaciones sobre su uso para la mejoría de las arrugas de expresión mediante la relajación de músculos específicos, logrando el 2002 la aprobación oficial por la agencia norteamericana FDA. Actualmente es el procedimiento estético más realizado en Estados Unidos. 

 

Con esta técnica, se permite el tratamiento de aquellas arrugas que se forman tras la contracción de musculatura, principalmente facial.

 

l ¿Es un procedimiento seguro?

 

En algún momento se cuestionó la toxicidad del procedimiento, debido a que se trataba de la inyección de una toxina, entre tanto, se trata de un procedimiento seguro pues la dosis necesaria para causar efectos tóxicos en mil veces superior a la utilizada con fines estéticos.

 

De todos modos se trata de un procedimiento que rompe barrera cutánea, e ingresa a musculatura, con lo cual es considerado un acto médico, que requiere la debida formación específica, cuidados rigurosos previos, durante y después del procedimiento, por lo que debe ser realizado por especialistas calificados, a fin de disminuir los riesgos de efectos no deseados.

 

l ¿en qué consiste el procedimiento?

 

El principio activo debe estar conservado en frío (directamente o en cadena), que luego se reconstituye antes de su aplicación. Previamente es necesario disponer de un momento para aclarar dudas, la firma de un consentimiento informado por parte del paciente y control fotográfico para seguimiento. Sigue el marcaje de las zonas a tratar. La inyección se realiza con una jeringa pequeña con aguja muy fina (301/2G), lo cual hace que el procedimiento sea muy bien tolerado y rápido. Los efectos no son inmediatos, sino que gradualmente se va observando la mejoría, empezando a las 48 horas, alcanzando el resultado máximo en hasta 2 semanas.

 

l ¿Es algo definitivo?

 

La duración de la acción de la toxina botulínica varía entre 3 hasta 8 meses, según sea el área tratada, número de aplicaciones previas y grado de actividad muscular del paciente, entre otros factores. Por ello es muy importante clarificar muy bien los objetivos junto a su dermatólogo previamente, a fin de aclarar dudas y no generar falsas expectativas. Bien realizado, así como un correcto asesoramiento son claves para un tratamiento exitoso en el tiempo.

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Rellenos Cutáneos


l ¿Qué es el relleno cutáneo?

 

El relleno cutáneo consiste en un procedimiento donde el dermatólogo aplica sustancias específicas biocompatibles bajo la piel, específicamente en zonas de arrugas y depresiones principalmente del rostro, disminuyendo su profundidad, con el objetivo de restaurar las características faciales que pueden ser afectadas durante el proceso de envejecimiento. En este último, ocurre una gran disminución de las fibras colágenas, elásticas y del líquido entre estas fibras, dando origen en algunos sectores a arrugas y pérdida del contorno/perfil facial propio de la juventud.

 

l ¿Cómo funciona el relleno cutáneo?

 

Las sustancias al ingresar a las capas más profundas de la piel, ocupan un espacio que estaba con poca densidad, atrayendo agua, desplazan la epidermis hacia arriba, disminuyendo y suavizando arrugas y surcos en las áreas tratadas.

 

l ¿Con qué materiales se realizan estos procedimientos?

 

Existen diversos materiales que pueden ser usados, dependiendo del área a tratar y objetivos deseados. Una forma práctica de clasificarlos es la que sigue:

 

1) Rellenos:  Son sustancias que ocupan un sector deprimido por falta de tejido dérmico, aumentando el volumen de este.

1.1) Acido hialurónico: Actualmente es el más utilizado, ya que este existe naturalmente en la piel, por lo que es muy bien tolerado, con excelentes resultados y seguridad. Este es muy utilizado para la mejoría de la pérdida de surcos nasogenianos, líneas de expresión y labios.

1.2) Polimetilmetacrilato PMMA: Al ser aplicado, ocurre una reacción micro-inflamatoria que envuelve a las partículas de este polímero, promoviendo la formación de un tejido que lo envuelve y se mantiene en dicho local. Debido a esta acción es más duradero, pero tiene el gran inconveniente de poder ocasionar una sobre reacción inflamatoria dando origen a granulomas, que pueden verse como nódulos muy endurecidos y sensibles en área tratada. Debido a ello no es recomendable su uso.

2) Inductores/estimuladores de formación de colágeno: Estas sustancias al ser inyectadas en la piel, estimulan a que el mismo organismo sea quien forme nuevas fibras colágenas, promoviendo la mejoría paulatina y gradual de arrugas y surcos. Como las fibras recién formadas serán degradadas con el tiempo, esta es una técnica temporaria, a parte de resultados no tan inmediatos y materiales más costosos. Destacan el ácido poliláctico y la hidroxiapatita de calcio.

 

3) Rellenos con grasa propia (auto injerto, grasa autóloga): Este método requiere una mayor preparación y complejidad, donde se obtiene inicialmente grasa de la propia persona a través de lipoaspiración, para luego inyectarlo en el local deseado.

 

 

l ¿Qué diferencias tiene con la toxina botulínica (botox)?

 

Cada uno de ellos es un método distinto, que actúan en locales  diferentes y cada uno con un mecanismo diferente. Botox es utilizado para arrugas y líneas de expresión generados a partir de la contracción muscular, mientras que el relleno es utilizado para el aumento de volumen en áreas que han perdido la densidad natural o corrección de contornos faciales.  

 

l ¿Cómo se realiza el procedimiento?

 

Antes que todo, es fundamental tener la evaluación de un dermatólogo debidamente certificado, pues la indicación del tipo de sustancia, así como la aclaración sobre los resultados esperables son primordiales. No deben realizarse falsas expectativas, y muchas veces los mejores resultados necesitarán de una combinación de técnicas.            Ud. deberá ser informado del material que será utilizado y su fabricante.

 

Controles fotográficos antes y después del procedimiento pueden ser recomendables, para poder tener una evolución objetiva de los avances. Esto requiere de la firma de un consentimiento informado, documento formal donde se explican además, otros detalles y alcances de la técnica.

 

Dependiendo del sector, puede ser necesario aplicar anestésico tópico sobre la piel, a fin de disminuir la sensibilidad de esta. La mayoría de las marcas más consolidadas ya trae en su formulación un componente anestésico, principalmente en base a lidocaína, lo cual mejora aun más la tolerancia del procedimiento.

           

Las sesiones en general duran de 20 a 40 minutos, dependiendo del área a tratar.

 

l ¿Cómo es el periodo inmediato al procedimiento?

 

En los locales tratados puede haber cierto grado de enrojecimiento y sensibilidad, que generalmente duran 24 horas, y que responden a la aplicación de compresas de hielo. Algún leve hematoma se puede producir, pero no suele durar más de 5 días.

 

l ¿Cuando ya veo resultados y cuanto duran?

 

Con acido hialurónico (la sustancia actualmente más utilizada) el resultado es inmediato. Es necesario de todos modos esperar que el edema (hinchazón) y eritema (enrojecimiento) iniciales cedan para ver resultados más claros. Esto se da en torno a las 48 horas.

            

La duración del resultado dependerá de sustancia usada. El ácido hialurónico en media es de 6 a 8 meses.

            

Como consideración final, esta es una técnica segura, efectiva y comprobada, que realizada por profesionales debidamente calificados permite muy buenos resultados y satisfacción de los pacientes. 

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Dr. David Oschilewski Lucares – 2012. Todos los derechos reservados